El verdadero cambio está en los
jóvenes no en las manzanas podridas de
ayer

Una vez más los mexicanos,
políticos y ciudadanos inmersos en la total desconfianza, aun cuando los
jóvenes nos enseñaron los verdaderos valores de la hermanad, de ayudar sin
pedir nada a cambio, sin ver si eran rojos, verdes, negros, ni de que religión
o partido, solo pensaron en ayudar al prójimo, sin pensar en que los beneficiarían
estos actos en las futuras elecciones del 2018, que hoy es la comidilla de
todos.
Con la máxima que una democracia
es la verdadera participación ciudadana, en la toma de decisiones, no en lo
obscurito como la naturaleza de los politiquillos, la real transparencia del
gasto público, eso hará un México menos gris, aumentara el potencial creativo y
credibilidad de los jóvenes hacia lo político, esa energía social de la
juventud, con una visión plural, una visión horizontal, con la sana inclusión del
campo, estudiantes y pueblo en general, como fuerza social participativa. Será
la maquinaria del progreso y un mejor futuro económico y progresista de nuestro
país.
Una total transparencia certera
de clases sociales, sin pobres excluidos
de la riqueza generada por los diferentes servicios turísticos, los excedentes
de los hidrocarburos, la minería, la pesca, el campo, etc., visualizar un
México poderoso gracias a sus recursos naturales, materia prima, entre otras,
una organización de la sociedad participativa será lo que deba y pueda
conllevar una mejor oportunidad de progreso apuntalada con una educación de
calidad, a la nación que todos los mexicanos deseamos.
Por eso debería sernos de suma
importancia el conocer no solo las ideologías de este u otro partido político,
sino la persona que aspira a un cargo de elección, ver y enterarnos de sus
motivos reales, causa de intereses, y desempeño como ciudadano hacia sus
semejantes, solo así podremos vislumbrar y no votar bajo la influencia de
despensas o promesas vanas.
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