Chicoloapan Edomex.– Lejos de reflectores y con acceso restringido, Morena llevó a cabo la toma de protesta de su Consejo Municipal en el Centro Cultural Tonatihu. Un acto que, en el discurso, fue meramente organizativo, pero que en los hechos se manejó con total discreción.
Ahí se explicaron las tareas de Presidentes y secretarios: cyber militancia, distribución del periódico Regeneración y formación política. Actividades básicas, rutinarias, incluso previsibles dentro de cualquier estructura partidista. Nada que no pudiera decirse de frente a la ciudadanía.
Pero no. Se optó por cerrar puertas.
Y es ahí donde el mensaje comienza a hacer ruido: mientras se habla de cercanía con la gente, se limita el acceso a un evento que, en teoría, no tenía nada que ocultar.Todo este ego acumulado es más que nada de los Cots de Chicoloapan (Carmen y Luis Ernesto) Porque cuando lo ordinario se vuelve privado, lo que se genera no es orden… es sospecha.
El problema no parece ser aislado. En municipios como Ixtapaluca, versiones de asistentes señalan un trato similar igual por parte de sus cots de zona (Julio César Martínez y Deysi Ventura Hernandez): puertas cerradas, actitudes soberbias y un distanciamiento cada vez más evidente con la gente. El mismo pueblo que les dio la confianza para llegar, hoy enfrenta desplantes de quienes, con un “cargo”, parecen haber olvidado de dónde vienen.
Porque sí, hay algo que empieza a repetirse: servidores con el ego elevado, malos tratos y una actitud que raya en la soberbia. Una imagen que dista mucho de aquel movimiento que decía representar al pueblo.
Y entonces vale la pena recordar las palabras de Andrés Manuel López Obrador: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Frase que hoy, en estos contextos, suena más a recuerdo que a práctica.
Mientras tanto, la población sigue buscando a ese movimiento que nació del hartazgo, que prometía cercanía, que decía luchar por el bienestar de México. Ese que caminaba con la gente, no detrás de puertas cerradas.
Porque lo que hoy muchos ven ya no es aquel movimiento… sino un partido que, poco a poco, parece alejarse de su esencia.
Y la pregunta, otra vez, queda en el aire: si no hay nada que ocultar, ¿por qué cada vez hay más puertas cerradas?




































