Chicoloapan, Edomex.- Hay gobiernos que hablan de bienestar animal y hay gobiernos que, además de hablar, ponen el ejemplo.
En Chicoloapan, el mensaje parece ser claro: los seres sintientes no son un problema que simplemente deba desaparecer, sino vidas que merecen una oportunidad. Por ello, se impulsan acciones para fomentar la adopción, la esterilización, la tenencia responsable y, sobre todo, el respeto y el amor hacia perros y gatos.
Porque aquí la solución no parece estar en hacer desaparecer el problema, sino en atenderlo de raíz y con responsabilidad.
Y mientras en Chicoloapan se promueve que una mascota encuentre un hogar donde sea querida y protegida, en otros municipios las cifras que salen a la luz son bastante menos alentadoras.
La senadora y exalcaldesa de Tecámac, Mariela Gutiérrez, reconoció el sacrificio de más de 10 mil perros y gatos durante su administración, entre 2019 y 2024.
La funcionaria defendió estas acciones argumentando que se realizaron conforme a la normativa y que se trataba de animales desahuciados, agresivos o que representaban algún riesgo para la población y otros animales. También aseguró que los procedimientos se realizaron sin incurrir en maltrato.
Sin embargo, activistas han cuestionado estas cifras y han solicitado investigaciones para esclarecer posibles irregularidades.
Y aquí es donde surge una pregunta inevitable: ¿qué camino quieren seguir los gobiernos cuando se enfrentan al problema de los animales en situación de calle?
Porque mientras algunos terminan hablando de miles de sacrificios, en Chicoloapan se habla de esterilizar antes que abandonar, adoptar antes que comprar y proteger antes que ignorar.
Aquí se busca generar conciencia, promover la responsabilidad y, sobre todo, recordar algo que parece sencillo, pero que todavía hace falta repetir: un perro o un gato no es un objeto desechable; es un ser sintiente que siente, sufre y también sabe dar amor.
Y sí, quizá todavía falta mucho por hacer. Pero hay algo que no puede negarse: Chicoloapan está hablando con el ejemplo.
Mientras en otros lugares las cifras obligan a mirar hacia atrás y preguntarse qué se pudo hacer diferente, en Chicoloapan se apuesta por mirar hacia adelante, buscando que cada vez más animales tengan una segunda oportunidad.
Porque si de bienestar animal se trata, no basta con decir que se ama a los animales cuando todo sale bien; también hay que demostrarlo cuando toca enfrentar el problema.
Y ahí está la diferencia:
Unos cuentan sacrificios.
Chicoloapan cuenta historias de adopción.
Unos hablan de controlar el problema.
Chicoloapan apuesta por prevenirlo.
Unos presentan cifras.
Chicoloapan busca dar segundas oportunidades.
Al final, los discursos pueden decir muchas cosas, pero son las acciones las que terminan hablando por un municipio.
Y en esta historia, Chicoloapan parece tener algo muy claro: el bienestar animal no se trata de desaparecer a los animales que estorban, sino de construir una sociedad que aprenda a respetarlos, cuidarlos y darles un hogar.
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