Por las calles de Iztapalapa,
la Calaca apareci贸,
buscando a Martha 脕vila Ventura,
¡pero ni en su casa la encontr贸!
“Me dijeron que esta mujer
tiene historia y coraz贸n,
que lleva a帽os en la lucha
defendiendo a la poblaci贸n.
¡Hoy me la llevo conmigo,
ya no hay m谩s qu茅 discutir!
Que abandone sus asambleas
y se venga a descansar aqu铆”.
Martha respondi贸 tranquila,
sin dejarse intimidar:
“Si vienes por m铆, flaquita,
primero vamos a escuchar.
Hay familias que nos necesitan,
hay derechos que defender,
y mientras haya injusticias,
¡mucho queda por hacer!”
La Huesuda qued贸 seria
y sac贸 su anotaci贸n:
“¡Esta mujer no se rinde,
ni le teme al pante贸n!
Entre vecinos y reuniones,
gestiones y organizaci贸n,
lleva a帽os dando batalla
junto a la gente del barrio y su uni贸n”.
La Flaca fue hasta Palo Alto
y se puso a preguntar;
vio a las familias reunidas
que no dejaban de luchar.
“¡Caramba!”, dijo la Muerte,
“¡qu茅 dif铆cil situaci贸n!
Yo ven铆a por una diputada
y encontr茅 una organizaci贸n”.
Martha sigui贸 su camino,
con sus causas por delante,
y la Calaca, resignada,
se march贸 muy campante.
“¡Mejor regreso otro d铆a,
hoy no la puedo convencer!
¡Con mujeres de esta historia,
hasta la Flaca tiene que aprender!”
Y cuentan por Iztapalapa
que la Muerte se march贸,
pues buscando a Martha 脕vila,
¡con la lucha se encontr贸!
Porque hay huellas que no borra
ni el tiempo ni el pante贸n:
las de quien camina con su pueblo
y hace de la lucha una convicci贸n.

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